miércoles, 14 de junio de 2023

Novela: Y entonces llegó la tempestad.

Y ENTONCES LLEGÓ LA TEMPESTAD.

Una novela de Cristina Garrigós Muro.

 Capitulo 1.

Una mañana de invierno, dos marineros navegan camino hacia el atlántico. Se trata de los hermanos Tornasol, una diferencia de tres de edad, y tan distintos el uno del otro, como la noche y el día. Miguel, el mayor, contempla el anochecer desde la proa, suspira a la vez que mira con relajación el mar. Marcos, el menor, se acerca a Miguel y se sorprende de ver la belleza del mar en una noche de fuerte temporal.

-¡Que belleza!-Dice Marcos.

-Se avecina un temporal de lluvias y tormentas-Dice Marcos.

-Pues si-Dice Miguel.

-¿Que tal esta Penélope?-Pregunta Marcos.

-En dos semanas sale de cuentas-Dice Miguel.

-Ya te falta poco mamá-Dice Marcos.

-Si-Dice Miguel.

Miguel y Marcos observan el mar y suspiran.

-Me acuerdo mucho de mamá-Dice Miguel.

-Y yo-Dice Marcos.

-Hoy hace dos años de su muerte-Dice Miguel.

-El pasado no vuelve, es solo una lección de aprendizaje, tenemos que dejar el pasado atrás-Dice Miguel.

De repente viene una ráfaga de viento y empieza a llover a cantaros.

Miguel y Marcos entran dentro del barco.

-¡Que frio hacia fuera!-Exclama Miguel.

-Ya ves-Dice Marcos.

-Es tarde-Dice Marcos.

-Me voy a dormir-Dice Marcos.

-Buenas noches-Dice Miguel.

-Buenas noches-Dice Marcos.

Marcos se da la vuelta, camina hacia su camarote, coge la llave de su bolsillo y entra. Mientras Miguel se encuentra en su camarote, junto a su mujer Penélope tumbada encima de la cama, con un camisón rosa palo, embarazada de casi nueve meses. Miguel se acerca a Penélope.

-¿Cómo estás amor?-Pregunta Miguel.

-Se mueve mucho-Dice Miguel, mientras le pone la mano en el vientre de Penélope.

-No ha parado-Dice Penélope.

Miguel coloca la oreja encima del vientre de su mujer y empieza a escuchar los movimientos de su bebé.

-El milagro de la vida que esta por suceder-Dice Miguel.

Miguel cierra los ojos y se duerme encima del vientre de Penélope.

Al otro lado del barco se encuentra Marcos en su habitación dentro de la cama intentando dormir. Marcos se despierta rápidamente ha tenido una pesadilla. Marcos enciende la luz de su mesilla de noche.

-He tenido una premonición de que algo terrible va a pasar en las próximas semanas-Dice Marcos.

Marcos se levanta de la cama y empieza a dar vueltas, pensativo, alrededor de la habitación. Marcos suspira, mira el reloj de pulsera.

-Son las tres-Dice Marcos.

-Será mejor que me vuelva a dormir-Dice Marcos.

Marcos se acerca a la cama, se mete dentro de la cama, cierra los ojos e intenta volver a dormir.

A la mañana siguiente, Marcos se levantó y miro la hora.

-¿Qué hora es?-Pregunta Marcos.

-Son las diez-Dice Marcos.

Marcos se viste rápidamente y sale de su habitación. La tripulación de marineros se encuentra en la popa del barco, trabajando sin parar, durante horas y horas. Andrés, un pequeño marinero, tiraba de la red. Andrés se cae al suelo y la red se cae encima de él. Andrés se levanta.

-Mira lo que cogido-Dice Andrés.

-Es un pez-Dice Andrés.

-Es enorme-Dice Miguel.

-Gracias Andrés-Dice Miguel.

Miguel abraza a Andrés. Marcos mira al alrededor. Marcos mira hacia abajo y suspira. Marcos alza la mirada y allí está entre las redes, la marinera más espectacular, de una belleza profunda, su bondad se refleja por dentro y por fuera, sus cabellos oscuros la delatan. Jimena el amor de Marcos.

-Jimena-Dice Marcos en voz alta.

Jimena se da la vuelta. Marcos se acerca a Jimena. Jimena sonríe. Marcos coge a Jimena en brazos. Marcos besa a Jimena.

-Buenos días, amor-Dice Marcos.

-¿Qué tal has dormido?-Pregunta Marcos.

-Bien-Dice Jimena.

Marcos baja de los brazos a Jimena.

-Vente, la tripulación estamos trabajando-Dice Jimena.

Jimena y Marcos andan por el barco de la mano.

-¿Ha habido suerte? ¿Habéis cazado algo? -Pregunta Marcos.

-Andrés ha pescado un pez enorme-Dice Jimena.

-¿En serio?-Pregunta Marcos.

Marcos y Jimena se van de la mano hasta la popa. Marcos y Jimena apoyan las manos en la línea que crujía. Marcos y Jimena suspiran. Marcos le coge la mano a Jimena.

-¡Qué bonito es ver pasar la vida a través de un barco!-Dice Marcos.

-Pues si-Dice Jimena.

-Aunque nosotros somos más de atardeceres-Dice Jimena.

De repente empieza a llover una tormenta con un fuerte temporal. Jimena, Marcos y el resto de la tripulación se meten rápidamente dentro del barco.

-La magia-Dice Marcos.

Marcos y Jimena se encuentran dentro de la habitación de Marcos. Marcos cierra la puerta, se acerca a Jimena que está sentada encima de la cama. Marcos se acerca a la nevera que tiene debajo del armario. Jimena mira asombrada a Marcos.

-¿Qué buscas?-Pregunta Jimena.

-El champán-Dice Marcos.

Marcos abre el armario y coge dos copas. Marcos le echa champán en las copas. Marcos se acerca y le da una copa a Jimena.

-Tenemos que celebrarlo-Dice Marcos.

Marcos y Jimena chocan las copas.

-¡Por mi sobrino!-Exclama Marcos.

Marcos y Jimena beben champan. Marcos se sienta al lado de Jimena. De repente el barco se mueve rápidamente.

-Madre, mía que movimientos más bruscos hace este barco-Dice Marcos.

-Si.-Dice Jimena.

Marcos se acerca a Jimena. Marcos y Jimena se besan en los labios. Marcos y Jimena se separan. Marcos se empieza a poner nervioso, le sudan las manos, se desabrocha la corbata.

-¿Qué te pasa cariño?-Pregunta Jimena.

-Te veo muy nervioso-Dice Jimena.

-La emoción de ver que tantas cosas bellas están por llegar-Dice Marcos.

-El tiempo pasa y como bien dijo un sabio todo pasa, todo llega-Dice Jimena.

Marcos se acerca y se sienta en la cama, al lado de Jimena. Marcos sonríe disimuladamente. Marcos se acerca y besa en los labios a Jimena. Marcos y Jimena se tumba encima de la cama. Marcos se levanta. Jimena mira a los lados y se levanta de la cama y se sienta encima del bordillo.

-¿Qué es lo que te pasa?-Pregunta Jimena.

-Estas muy alterado-Dice Jimena.

Marcos empieza a mirar en los cajones y empieza a buscar desesperadamente.

-¿Qué buscas?-Pregunta Jimena.

-Lo he encontrado-Dice Marcos.

-¡Por fin llevaba un tiempo pensando!-Exclama Marcos.

-Esta es la noche-Dice Marcos.

-¿Qué noche?-Pregunta Jimena.

Marcos se acerca a Jimena, se arrodilla, mete la mano en la chaqueta y coge una caja, lo abre y lo enseña a Jimena. Jimena se asombra al ver el anillo.

-¿Quieres casarte conmigo?-Pregunta Marcos.

Jimena se emociona, mira al frente y derrama una lágrima.

-Si-Dice Jimena.

Jimena y Marcos se abrazan, se separan y se dan un beso en los labios y se tumban encima de la cama. En la otra parte del barco, solo se pueden ver fuertes lluvias, viento. Los marineros y el capitán navegan sin descanso.

-Necesitaremos zarpar en cuanto salga el sol, las cosas se están poniendo muy feas.-Dice el capitán Barbazul.

-De acuerdo, capitán-Dice Andrés.

El capitán sigue remando, se pone la mano en la frente y suspira.

-Alto-Dice el capitán en voz alta.

-Hay algo que nos está obstaculizando el camino-Dice el capitán.

El capitán Barbazul realiza un cambio brusco y gira el timón a la derecha realizando un cambio de sentido sin darle la vuelta al barco. Penélope enciende el flexo de la mesilla de noche. Penélope se levanta rápidamente y suspira.

-¿Qué ha sido eso?-Pregunta Penélope.

-Un cambio brusco-Dice Miguel.

-En los barcos es completamente normal-Dice Miguel.

-Duerme otra vez, amor-Dice Miguel.

Penélope se tumba de nuevo, apaga la luz. Penélope y Miguel se cogen de la mano. Penélope y Miguel duermen.

-Había un tiburón lo acabo de ver-Dice el capitán Barbazul.

-Andrés, hijo mío, ¿Te has asegurado de que había suficientes chalecos salvavidas?-Dice el capitán Barbazul .

-Sí, lo he revisado y tenemos muchas reservas, podremos sobrevivir-Dice Andrés.

-No te preocupes papa-Dice Andrés.

-Saldremos de esta-Dice Andrés.

Aquella noche el capitán Barbazul siguió trabajando sin descanso. Llego el amanecer y todo había salido perfecto.

-Lo hemos conseguido-Dice el capitán Barbazul.

-Hemos salido a flote-Dice el capitán Barbazul.

El capitán Barbazul y Andrés se abrazan.

El cielo se abrió y dio lugar a un precioso día soleado. Los marineros y tripulantes y pasajeros, salieron a desayunar, como todos los días, aunque esta vez parecía que algo iba a ser diferente. Faltaban varias semanas para llegar a flote. La esperanza se notaba en el rostro de la humanidad que pertenece desde el primer minuto, en ese barco, ese navío llamado Catalina.


viernes, 2 de junio de 2023

Relato 12

 Relato 12: Un cuento en Rosa.

Escrito por Cristina Garrigós Muro.



Érase una vez, una aldea al sur de Francia la que todos llamaban Galia. Todos los
habitantes vivían en pequeñas casas del campo y eran muy felices. Un buen día, un
humilde carpintero llamado Ernesto salió de su casa en busca de leña. Durante el
camino se encontró con un montón de árboles y enredaderas que le hacían el sendero
cada vez más difícil. Ernesto intento ir con cautela pero su ropa se enganchó en la rama
de un árbol y cayó hasta abajo. Ernesto se levantó del suelo.
-¿Qué es esto?-Piensa Ernesto.
Era una aldea que nunca había visto. Su fachada rosa y con flores de colores, en la
puerta tenían una bicicleta, todo mágico. Ernesto se acercó sorprendido.
-Vaya.-Dice Ernesto.
Ernesto se acerca a la puerta y la puerta se abrió ante él. Ernesto entra dentro de la casa.
Todo estaba lleno de magia, todo parecía onírico, como un sueño.
-Hola.-Dice Ernesto.
-¿Quién puede vivir?-Pregunta Ernesto.
-Creo que no tenía que haber venido hasta aquí.-Dice Ernesto.
Ernesto se acercó a la puerta y estaba cerrada. Ernesto intenta abrir la puerta y no puede.
De repente un olor llega a Ernesto. Ernesto se desmaya. Al cabo de un rato, Ernesto se
despierta en una cama. Ernesto se sorprende.
-¿Dónde estoy?-Pregunta Ernesto.
Un hada se acerca a Ernesto.
-Te recogimos en la puerta de nuestra casa.-Dice Dulce de Leche.
-¿Recogimos?-Pregunto Ernesto.
¿Quiénes sois?-Pregunta Ernesto.
-Mis hermanas y yo.-Dice Dulce de Leche.
-Somos hadas que vivimos aquí desde hace tiempo.-Dice Dulce de Leche.
-Mi nombre es Dulce de Leche.-Dice Dulce de Leche.
-Nuestra misión es ayudar a todos los que necesitan.-Dice Dulce de Leche.
Las hadas miran a Ernesto. Dulce de Leche se acerca a Ernesto y le da una taza de té.
-Gracias.-Dice Ernesto.
-Mi misión es ayudarte con tu vida profesional.-Dice Dulce de Leche.
MielyMostada se acerca a Ernesto, agacha la cabeza y se levanta la cabeza.
-Mi misión es ayudarte en tu salud y que nunca enfermes.-Dice MielyMostaza.
MielyMostaza le da un trébol de la buena suerte a Ernesto.
-Gracias.-Dice Ernesto.
Se acerca la más tímida de las hermanas llamada Algodón de Azúcar anda
sigilosamente con despacio.
-Mi misión es ayudarte en el amor.-Dice Algodón de Azúcar.
Algodón de Azúcar le da una rosa a Ernesto.
-Gracias.-Dice Ernesto.
-¿Qué queréis de mí?-Pregunta Ernesto.
-Ayudarte en todo lo posible.-Dice Dulce de Leche.
-Gracias.-Dice Ernesto.
Ernesto deja el té encima de la mesa y se levanta de la cama.
-Me tengo que marchar.-Dice Ernesto.
-Ha sido un placer.-Dice Ernesto.
Ernesto sale rápidamente de la casa y sigue andando por el bosque en busca de leña para
seguir trabajando noche y día en sus siguientes proyectos. Ernesto siguió caminado por
el bosque empezaba anochecer. De repente una princesa cae en brazos de Ernesto.
-Es una princesa.-Dice Ernesto.
-Es preciosa.-Dice Ernesto.
Ernesto llevo a la princesa hasta su casa y la dejo tumbada en una cama. Al día
siguiente, Ernesto salió muy temprano de su casa. Esta vez volvió a su casa con un
puñado de leña, la dejo en el taller. Ernesto subió a la habitación donde se encontraba la
princesa. Ernesto se acercó a la princesa. La princesa empieza a estirarse. Ernesto se
acerca despacio y le toca la frente y le da un beso en los labios. La princesa se despierta.
-¿Quién eres?-Pregunta la princesa.
-Soy Ernesto.-Dice Ernesto.
-Soy carpintero.-Dice Ernesto.
-Te encontré en el bosque y te traído aquí.-Dice Ernesto.
-¿Cuál es tu nombre? ¿Y que hacías a esas horas en el bosque?-Pregunta Ernesto.
-Soy Jamina de Undelassia.-Dice Jamina.
-Mi pueblo he entrado en guerra con Andalassia.-Dice Jamina.
-He tenido que huir.-Dice Jamina.
-¿Eres una princesa?-Pregunta Ernesto.
-Así es.-Dice Jamina.
-Mi padre es el sultán de Undelassia.-Dice Jamina.
-Necesito cobijo durante unos meses, hasta que se acabe la guerra.-Dice Jamina.
-Puedes estar aquí todo el tiempo que quieras.-Dice Ernesto.
-Gracias.-Dice Ernesto.
Las semanas iban pasando, Ernesto trabajaba mucho para poder salir adelante y Jamina
se dedicaba a cuidar de la casa, nunca salía a no ser que fuera necesario. Vivian juntos
como si fueran un matrimonio. Habían aprendido a convivir casi sin conocerse de nada.
Un buen día llamaron a la puerta. Jamina se encontraba en la habitación de arriba
leyendo y Ernesto estaba trabajando. Ernesto abre la puerta. Un señor de aspecto
decente pero vejestorio, viste con traje elegante y desgastado.
-Hola estoy buscando a la princesa Jamina.-Dice Migas.
Ernesto y Migas abren la habitación de arriba. Jamina se encuentra leyendo un libro.
Jamina levanta la mirada.
-Padre.-Dice Jamina.
-¿Qué haces aquí?-Pregunta Jamina.
-He venido a buscarte.-Dice Migas.
-El pueblo ya no es nada sin ti.-Dice Migas.
-Tienes que corresponder.-Dice Migas.
-En ese caso recogeré mis cosas y me iré.-Dice Jamina.
Ernesto acompaña a Jamina y Migas a la puerta.
-Gracias por todo Ernesto.-Dice Jamina.
Jamina le da un abrazo a Ernesto. Jamina y Migas se van. Ernesto cierra y suspira.
Pasaron los meses y Ernesto no podía olvidarse de Jamina. Pensaba en ella noche y día
se había convertido en su gran amor. Ernesto se fue a dar un paseo y bajo hasta la casa
de las hadas. Esta vez no había nada. Las hadas habían dejado un cartel que se
marchaban de pueblo. Ernesto volvió a su casa y siguió trabajando en la madera como
siempre. De repente alguien llama a la puerta. Ernesto deja la madera.
-Ya voy.-Dice Ernesto en voz alta.
-Un segundo.-Dice Ernesto.
Ernesto abre la puerta.
-Jamina.-Dice Ernesto.
Ernesto se sorprende al ver a Jamina.
-Hola.-Dice Jamina.
Ernesto Jamina se dan un beso en los labios.
Fin.


jueves, 1 de junio de 2023

Relato 11

 Relato 11: Martin.

Escrito por Cristina Garrigós Muro.




Martín odiaba a los payasos. Durante una fiesta de cumpleaños había una piñata grande
y Martín accedió a darla y de repente se acercó un payaso y le empujo. Desde entonces
Martin no quiere saber nada de los payasos. Martin se encontraba en el salón de su casa
viendo unas fotografías suyas de pequeño. Amelia abre la puerta y se acerca a Martín.
-Hola cariño.-Dice Amelia.
-Hola.-Dice Martin.
Martin y Amelia se dan un beso en los labios.
-Mañana vamos al parque de atracciones.-Dice Amelia.
-Ya lo sé.-Dice Amelia.
-Vienen también Leonor y Julio.-Dice Amelia.
-Perfecto.-Dice Martin.
Aquella noche Amelia y Martin vieron una película a la vez que tomaban McDonald’s y
después de cenar, se acostaron como siempre. Al día siguiente Amelia y Martin se
fueron al parque de atracciones en el coche de Martin. Allí se encontraron con Leonor y
Julio.
-Hola amigos.-Dicen Amelia y Martin.
-Hola.-Dice Leonor y Julio.
Martin, Amelia, Leonor y Julio dieron una vuelta por el parque de atracciones. Por la
mañana montaron en todas las atracciones de agua y de velocidad. Disfrutaron del buen
tiempo, ambiente, gente, sol. Al cabo de un rato Leonor y Amelia se sentaron en un
banco.
-¿Estáis cansadas?-Pregunta Martin.
-Ha sido un estresante.-Dice Leonor.
-No hemos parado de hacer cosas.-Dice Amelia.
Martin y Julio se sentaron también en el banco al lado de Amelia y Leonor.
-¿Qué os gustaría hacer ahora?-Pregunta Julio.
Leonor mira la hora en el reloj de pulsera.
-Son casi las dos.-Dice Amelia.
-Os gustaría que comiéramos algo por ahí y después fuéramos a la casa del terror.-Dice
Julio.
-¿Casa del terror?-Pregunta Martin.
-Si.-Dice Julio.
-Yo paso.-Dice Martin.
Amelia, Leonor y Julio miran extrañados a Martin.
-¿Qué pasa?-Pregunta Martin.
Martin suspira.
-Está bien iré.-Dice Martin.
Y así fue. Martin, Amelia, Leonor y Julio se fueron a comer al Telepizza y después
pagaron la entrada de la casa del terror y entraron. Al principio Martin estaba asustado,
todo le recordaba a los payasos, pero poco a poco empezó a tranquilizarse cuando vi que
los actores de la casa del terror sólo interpretaban y narraban sus propios relatos y
experiencias de vida. Al cabo de un rato, los actores llevaron al público a otra sala en la
que tenían que pasar por varias pruebas. El grupo supero las pruebas con creces. Cada
prueba iba siendo cada vez más difícil. Martin, Amelia, Leonor y Julio se separaron
según iban superando todas las pruebas. Todo da un giro, un nuevo comienzo en cada
prueba que dejaban atrás. Todo cambió cuando entraron en la sala oscura que cada
segundo se encendía y se apaga la luz. Todo el rato. Martin entro en aquella sala estaba
apagada. De repente se incidió la luz. Había un payaso con un cuchillo de carnicero.
Martin empezó a gritar. Intento salir de todas las maneras y no podía la puerta se había
cerrado. El payaso se acerca, cada vez estaba más cerca. Martin se alejó de la puerta, dio
una patada a la puerta y conseguió salir. Martin corre por los pasillos de la casa del
terror hasta que encuentra una escalera y sube por la escalera al exterior. Martin sale de
la casa del terror. Martin se encuentra dentro del parque de atracciones y busca a sus
amigos por todos los rincones hasta que los encuentra sentados en un banco del parque
justo en frente de la casa del terror. Martin se acerca. Amelia se levanta del banco y se
acerca a Martin.
-Cariño te estábamos esperando.-Dice Amelia.
-He tardado un poco más en hacerlo todo.-Dice Martin.
-¿Estas bien?-Pregunta Amelia.
-Si.-Dice Martin.
Amelia le da un beso en la mejilla a Martin.
Martin y Amelia se acercan al banco donde Leonor y Julio estaban sentados.
-Bueno creo que deberíamos irnos se ha hecho un poco tarde.-Dice Martin.
-Lo hemos pasado muy bien con vosotros hoy.-Dice Amelia.
-Y nosotros también.-Dice Leonor.
Martin y Amelia llevaron a su casa a Leonor y Julio. Martin y Amelia llegaron a su casa
alrededor de las ocho de la tarde. Martin se dio una ducha con agua fría, mientras
pensaba en su obsesión por el odio que tenía a los payasos y que no podía olvidar.
Amelia entra en la ducha y le da un beso en los labios a Martin. Martin y Amelia se
duchan juntos durante un rato. Después salen de la ducha y hacen el amor y después
duermen. La alarma sonó a las ocho y cuarto de la mañana, Martin se despertó
rápidamente y se fue al baño. Al cabo de un rato se despertó Amelia y miro su agenda y
después entro en el baño. Martin y Amelia desayunan juntos.
-¿Qué vas a hacer hoy cariño?-Pregunta Martin.
-Me iré de compras con unas amigas.-Dice Amelia.
-Que bien.-Dice Martin.
-¿Y tú?-Pregunta Amelia.
-Estaré en casa.-Dice Martin.
-Me vendrá bien.-Dice Martin.
-Llevo una semana muy ajetreada con mucho trabajo y mañana empieza otra semana
complicada, necesito estar en casa tranquilo.-Dice Martin.
Después de desayunar Martin y Amelia se sentaron en el sofá y estuvieron leyendo
revistas y viendo la televisión durante un rato. Pidieron comida a Glovo. Amelia se
preparó y visto a las cinco de la tarde se fue. Amelia se encontró en el Centro Comercial
de la Vaguada con unas amigas. Martin estuvo en casa sola, tranquilo pensando y a la
vez haciendo las tareas domésticas, limpio el polvo, saco los platos del lavaplatos, saco
la basura a la calle. Martin estuvo haciendo una limpieza de toda la casa y de toda la
habitación y el dormitorio, reviso todos los cajones, todo hasta dejarlo todo limpito y
ordenado. Martin cambio las sabanas. De repente se cayó una fotografía al suelo. Martin
coloca la cama, lo revisa. Martin mira al suelo.
-¿Qué es esto?-Piensa Martin.
Martin se agacha y coge la fotografía del suelo. Martin se sienta encima de la cama y
observa la fotografía, muy antigua en color sepia en ella se encuentra Martin de
pequeño cuando le operaron de apendicitis y al lado estaba un payaso con unos globos
rojos en forma de corazón.
-¡Que raro!-Piensa Martin.
-Odio a los payasos.-Dice Martin.
Martin le da la vuelta a la fotografía, en el dorso pone con letras Mayúsculas y Grandes:
EL DESTINO ESTÁ ESCRITO SOLO TIENES QUE CREER EN EL.
Amelia entra en la habitación. Martin levanta la mirada.
-Ha llegado cariño.-Dice Amelia.
¿Qué tal la tarde?
Fin.



miércoles, 31 de mayo de 2023

Relato 10

 Relato 10: La lechera.

Escrito por Cristina Garrigós Muro.



Carolina se levantó a las siete de la mañana. Desde hace tiempo que vivía y trabajaba
en un pueblo entre Inglaterra e Irlanda. Se dedicaba a ordeñar las vacas sacaba la leche
y después la vendía a los pueblos de alrededor. Un buen día Carolina estaba en su casa
leyendo un libro al lado de la chimenea. De repente alguien llamó a la puerta. Carolina
dejo el libro encima de la mesa y se acercó a la puerta.
-¿Quién es?-Pregunta Carolina.
-Preguntó por Carolina.-Dice Manuel.
Carolina abrió la puerta despacio.
-Carolina soy yo.-Dice Carolina.
-¿Quién es usted?-Pregunta Carolina.
-¿Y qué está haciendo aquí?-Pregunta Carolina.
-He preguntado por la lechera y me dijeron que se llamaba Carolina.-Dice Manuel.
-Así es.-Dice Carolina.
-¿Qué es lo que quiere?-Pregunta Carolina.
-He decido venir hasta aquí porque uno de las leches que usted vendió a mi pueblo
estaba en mal estado y está produciendo una enfermedad a los ciudades.-Dice Manuel.
-He revisado todas las vacas y creo que de ser así me hubiera dado cuenta.-Dice
Carolina.
-Losiento.-Dice Carolina.
-Me instalare allí y me ocupare de todos los desperfectos que habré causado.-Dice
Carolina.
-¿Cuál es su nombre?-Pregunta Carolina.
-Manuel.-Dice Manuel.
-¿De qué pueblo viene?-Pregunta Carolina.
-Cushendun.-Dice Manuel.
-De acuerdo.-Dice Carolina.
-Intentaré estar allí en cuanto antes.-Dice Carolina.
A la mañana siguiente, Carolina se levantó más pronto de lo habitual, hizo una maleta y
salió de su casa. Caminó durante un rato largo, sin mirar atrás. Sabía que sentía que
tenía que ayudar a ese pueblo y haría todo lo que estuviera en su mano y le sería
posible. Al llegar a Cushendun, Carolina se sorprendió al ver un pueblo que estuviera
muy unido, todas las aldeas eran muy pequeñas, la gente salía y hablaba con facilidad,
hacían hogueras en tiendas de campaña.
-Esto si es vivir en armonía.-Piensa Carolina.
Carolina se acerca a una casa de madera, pequeña con aspecto de antigüedad pero a la
vez de modernidad. Carolina llama a la puerta. Abre la puerta un gigante alto, con
aspecto de vejestorio y raro.
-¿Quién es usted?-Pregunta el gigante.
-Soy Carolina.-Dice Carolina.
-La lechera.-Dice Carolina.
-Pregunto por Manuel.-Dice Carolina.
-Vive en dos casas más abajo.-Dice el gigante.
-De acuerdo.-Dice Carolina.
El gigante cerró la puerta. Carolina siguió caminado hasta que encontró la casa de Manuel. Carolina llamo a la puerta. Manuel abre la puerta.
-Carolina.-Dice Manuel.
-Veo que es fiel a sus palabras.-Dice Manuel.
-Así es.-Dice Carolina.
-Quiero ayudarles.-Dice Carolina.
-Pasa.-Dice Manuel.
Manuel deja pasar a Carolina a su casa.
-Te instalaras aquí hasta que se solucione todo.-Dice Manuel.
-Gracias.-Dice Carolina.
-Tu habitación será la de arriba.-Dice Manuel.
-De acuerdo.-Dice Carolina.
-Voy a dejar la maleta y ahora vengo.-Dice Carolina.
-Te espero.-Dice Manuel.
Carolina sube por la escalera, llega a la habitación de arriba, entra dentro de la
habitación, mira la habitación, se tumba en la cama, mira por la ventana, se acerca, abre
la maleta y deja la ropa dentro del armario.
Una vez desecha la maleta, Carolina baja por la escalera y se encuentra con Manuel.
Carolina y Manuel salen de la casa y se dedican a ir de casa en casa, mirando y
observando a las personas que estaban enfermas. Manuel y Carolina entran en un
orfanato se sorprenden al ver una habitación a todos niños tumbados en las camas con
enfermeras y monjas dándoles la comida y cuidándoles. Manuel y Carolina se acercan a
una enfermera.
-Hola hemos venido a ayudar.-Dice Manuel.
-Yo soy Manuel el presidente del pueblo y ella es Carolina la lechera.-Dice Manuel.
-¿Qué puedo hacer por vosotros?-Pregunta Carolina.
Carolina se vistió de enfermera y empezó a cuidar de los niños, les dio comida, bebida,
cuidados incluso se encargó de avisar a los ciudadanos del pueblo cómo iba mejorando
aquella enfermedad que todos creían que era una neumonía. Después de estar en el
orfanato, Carolina se encargó de que el resto de las casas y familias no les faltara de
nada y les estuvo ayudando hasta el último aliento hasta que supo que todo estaba bien.
Nadie echaba en falta su leche, pues Carolina se había vuelto más solidaria y ayudaba
en todo lo que podía. Carolina estuvo durante varios años en Cushendun. Un buen día
Carolina se encontraba en su casa y llegó Manuel.
-Hola Manuel creo que las cosas ya están mejor y creo que debería volver a Bré.-Dice
Carolina.
-No puedes irte Carolina.-Dice Manuel.
-Has dado vida, luz a este pueblo que estaba apagado, todos te adoran y eres una
heroína, has ayudado más de tres familias, todos te deben todo.-Dice Manuel.
-¿Hay alguna razón por la que tengo que seguir?-Pregunta Carolina.
-Te amo.-Dice Manuel.
Carolina mira sorprendida. Carolina se acerca a Manuel y le da un beso en los labios.
Carolina se instaló en Cushendun definitivamente, también recogía la leche y la llevaba
a otros pueblos de alrededor y además se ofrecía a ayudar a al pueblo en todo lo que
pudiera. La vida de Carolina no volvió a ser la misma había aprendido que siempre que
ayudando a los demás te puedes hacer feliz a ti mismo, pero sobretodo había aprendido
lo más importante de la vida: AMAR. Pasaron los años, Carolina y Manuel se casaron y
tuvieron hijos: Amanda y Hugo. Los niños jugaban en el campo con las gallinas, los
pájaros, las gaviotas, mientras Carolina recogía la leche, daba de comer a los patos y
gallinas. Carolina se acerca a los niños.
-Niños a comer.-Dice Carolina.
-Vuestro padre os está esperando desde hace rato.-Dice Carolina.
-Si mama.-Dice Hugo.
-De acuerdo mamá.-Dice Amanda.
Carolina siguió recogiendo todo y entro en casa.
Fin.



martes, 30 de mayo de 2023

Relato 9

 Relato 9 : México.

Escrito por Cristina Garrigós Muro.


Ángela y Pedro se fueron a México a pasar su luna de miel. Llegaron al hotel, después
de estar 48 horas de viaje haciendo escala en Ámsterdam y Abu Dabi. El hotel se
encontraba a las afueras de la ciudad, todo estaba limpio y ordenado, la recepción había
un hombre con un sombrero y collar de hawaiana. Todo parecía como una película.
-Hola tenemos una habitación reservada a nombre de Señores Blasco.-Dice Ángela.
-Perfecto.-Dice el recepcionista.
-Voy a buscarla.-Dice el recepcionista.
El recepcionista coge la llave de la habitación de las estanterías de detrás.-
-Ten.-Dice el recepcionista.
El recepcionista le da la llave a Ángela y Pedro.
-Vuestra habitación es la 112, planta 3.-Dice el recepcionista.
-Gracias.-Dice Ángela.
-Gracias.-Dice Pedro.
Ángela y Pedro cogen las maletas y se acercan al ascensor. Se acerca el botones y les
coge las maletas.
-Gracias.-Dice Ángela.
-Gracias.-Dice Pedro.
Ángela y Pedro se meten dentro del ascensor. Ángela y Pedro se abrazan. El ascensor se
para en la planta 3. Ángela y Pedro se bajan y se acercan a la puerta de 112, abren la
puerta, cierran la puerta. Ángela y Pedro se tumban en la cama. Llaman a la puerta.
Ángela se levanta y abre la puerta.
-¿Quién es?-Pregunta Ángela.
-Soy el botones.-Dice el botones.
-Vengo a dejaros las maletas.-Dice el botones.
Entran el botones y les deja las maletas.
-Gracias.-Dice Ángela.
-Gracias.-Dice Ángela.
El botones se da la vuelta y sale de la habitación. Ángela cierra la puerta. Pedro se
encuentra tumbado en la cama, Ángela se acerca y se tumba al lado de él.
-¿Qué hacemos?-Pregunta Ángela.
-¿Qué te apetece hacer?-Pregunta Pedro.
-Ver la ciudad.-Dice Ángela.
-Vamos a estar una semana podemos verla con calma.-Dice Ángela.
-¿Te parece bien que hagamos ahora el amor?-Pregunta Pedro.
-Vale.-Dice Ángela.
Ángela y Pedro estuvieron haciendo el amor durante un rato largo. Al cabo de unas
horas se vistieron y se fueron a ver la ciudad comieron nachos con guacamole y
quesadillas.
-¡Cuanto pica!-Exclama Pedro.
-Si.-Dice Ángela.
Ángela y pedro pasearon por las calles de la ciudad muy acaramelados, se paraban en
todo lo que les llamaba la atención, las calles, los teatros, las plazas, plazoletas,
monumentos históricos, cines, teatros, librerías, arte, etc.…Se recorrieron prácticamente
toda la ciudad a pie. Ángela se sorprende al ver la pobreza de las calles, un lugar
inhóspito, pero a la vez cierto encanto y cultura artística, los niños solos sentados en el
suelo sin nada que comer ni beber. Ángela se acerca a un niño.
-Ten.-Dice Ángela.
Ángela saca del bolso un trozo de pan y se lo da al niño. El niño sonríe.
-Gracias.-Dice el niño.
Ángela y Pedro siguen caminando hacia el hotel.
-¿Qué hora es?-Pregunta Ángela.
-Son las siete.-Dice Pedro.
-Vamos al super y compramos algo y lo tomamos en la habitación.-Dice Ángela.
-De acuerdo.-Dice Pedro.
Ángela y Pedro siguieron caminando hasta que encontraron un supermercado. Ángela y
Pedro entran en el supermercado y compran comida. Ángela y Pedro se llevan la
comida a la habitación. Ángela y Pedro entran en el hotel con las bolsas de comida,
cogen en el ascensor, suben por el ascensor, se paran en la puerta de la habitación y
abren la habitación, entran en la habitación. Ángela cierra la puerta. Pedro se tumba en
la cama.
-Ha sido un día agotador.-Dice Pedro.
-Pues si.-Dice Ángela.
Ángela deja las bolsas de comida encima de la cama, encienden la televisión mientras
comen jamón serrano, patatas fritas, Coca-Cola. Después de cenar Ángela y Pedro
recogen todo y lo dejan todo ordenado, van al baño, se meten dentro de la cama, apagan
la luz, cierra los ojos.
-Cariño ¿has puesto la alarma?-Dice Pedro.
-Si.-Dice Ángela.
-A las siete.-Dice Ángela.
A la mañana siguiente Ángela y Pedro tenían una vista guiada para ir a ver las Murallas
de Campeche. Salieron a las ocho de la habitación tardaban un rato en llegar hasta el
punto de encuentro y decidieron ir con tiempo de sobra. Ángela y Pedro esperaron en la
parada del autobús más de media hora. El autobús llegó con retraso. Esta vez llegó llenó
de gente. Ángela y Pedro pagaron la entrada y se sujetaron a la barra. En media hora
llegaron a la parada de las Murallas de Campeche y se bajaron. Llegaron justos a
tiempo, la guía llevaba un chaleco rosa y un altavoz que le permitía hablar más alto y
claro.
-¿Estáis todos?-Pregunta la guía.
-Si.-Dice el grupo.
Todo el grupo contesto y la guía empezó a hacer la ruta por el recorrido de las Murallas.
Ángela y Pedro estaban impresionados al ver tanta belleza. La ruta duro tres horas y al
acabar Ángela y Pedro cogieron el mismo autobús se bajaron en el centro de México,
comieron y vieron monumentos y lugares de México que les faltaban por ver y
experimentar y al finalizar el día Ángela y Pedro se bajaron al Spa del hotel y
estuvieron un rato en los baños termales, la ducha, la sauna. Todo relajante estaba claro
que necesitaban un descanso, habían trabajado muy duro durante este año pasado y se
merecían lo mejor de la vida.
-Que gusto se esta aquí.-Dice Pedro.
-Y que lo digas.-Dice Ángela.
Ángela y Pedro estuvieron un rato largo en los baños termales. A las ocho y media de la
tarde, Ángela y Pedro salieron y se fueron a la habitación. Ángela y Pedro entran en la
habitación, cierran la habitación. Después de cenar Ángela y Pedro empezaron a hacer
el amor salvajemente durante un rato largo. Después recogieron todo y se metieron en la
cama, cerraron los ojos y duermen abrazados. A la mañana siguiente la alarma sonó a
las siete de la mañana, como siempre. Esta vez Ángela y Pedro se lo tomaron con más
calma y bajaron a desayunar el buffet del hotel. Ángela y Pedro comieron todos los
dulces que encontraron.
-¿Qué nos falta por ver?-Pregunta Pedro.
Ángela saca un plano de la ciudad y lo enseña a Pedro.
-Pues haber.-Dice Ángela.
Ángela señala con el dedo algunos lugares del plano de la ciudad de México.
-Estos sitios ya hemos estado, faltarían estos los que están sin tachar.-Dice Ángela.
-Propongo que vayamos a la aventura y improvisemos sin horarios, ni ataduras.-Dice
Pedro.
-De acuerdo.-Dice Ángela.
Ángela y Pedro se besan en los labios, se separan, siguen desayunando.
Los siete días en México se pasaron volando. Ya era el momento de volver a su casa en
Segovia, lugar donde residían desde hace algunos años. Ángela y Pedro le dan la llave
al recepcionista.
-¿Qué tal vuestras vacaciones?-Pregunta el recepcionista.
-Las mejores.-Dice Ángela.
Fin.



lunes, 29 de mayo de 2023

Relato 8

 Relato 8: Los espejos.

Escrito por Cristina Garrigós Muro.


Belén y Jesús se acaban de casar hacia dos meses. Se disponían a pasar unos días en un
pueblo a las fueras de Inglaterra, en una casita de campo que tenía la tía de Jesús. Belén
y Jesús llegaron después de pasar horas y horas.
-Es esta.-Dice Belén.
Belén mira una fotografía.
-Pues si.-Dice Jesús.
Belén y Jesús sacan todo el equipaje del maletero del coche. Belén y Jesús se acercan a
la casa con las maletas en las manos. Jesús saca las llaves de su bolsillo. Jesús abre la
puerta. Belén y Jesús entran en la casa. La casa parecía tan agradable, tan bonita, tan
tierna, dulce, sólo había un problema no tenía espejos. Belén y Jesús observan toda la
casa y la revisan de arriba abajo. Belén y Jesús se abrazan.
-Estaremos bien.-Dice Belén.
Belén y Jesús entraron en el dormitorio. Belén se tumba en la cama, cierra los ojos, mira
al techo, se levanta rápidamente. Belén y Jesús empiezan a deshacer sus maletas. Al
cabo de un rato, Belén y Jesús se fueron a dar una vuelta por el campo de alrededor.
Belén llevaba la cámara de fotos y Jesús observaba todo.
-Mira que bonito es un zorro.-Dice Belén.
Belén le saca una foto al zorro y el zorro sale disparado.
-Le has asustado.-Dice Jesús.
-Era precioso.-Dice Belén.
-Tenía que hacerlo.-Dice Belén.
Belén y Jesús iban de la mano caminando por el bosque. Empieza a hacerse de noche.
-Creo que nos estamos alejando un poco.-Dice Jesús.
-Ahora volvemos.-Dice Belén.
De repente ven como un lobo se acerca y empieza aullar. Belén y Jesús salen corriendo
por el bosque, hasta llegar a la casa. Belén y Jesús entran en la casa rápidamente y se
meten en el dormitorio.
-Que susto.-Dice Belén.
Belén y Jesús se dieron un baño, se prepararon para la cena. Por la noche encendían las
velas y las luces. Belén lee un libro y Jesús se mete en la cama y duerme.
-Buenas noches.-Dice Jesús.
-Buenas noches.-Dice Belén.
Al cabo de un rato, Belén apaga la luz y se mete dentro de la cama, cierra los ojos, se
acerca a Jesús y le abraza. Belén y Jesús duermen abrazados. A la mañana siguiente,
Belén abrió los ojos y se levantó rápidamente.
-¿Qué hora es?-Pregunta Jesús.
-Son las seis y media.-Dice Belén.
-Con esto de la maldición de los espejos me levantó enseguida.-Dice Belén.
-Pues si.-Dice Jesús adormilado.
Belén abre el armario, empieza a sacar la ropa y se viste, va al baño, se lava la cara, se
echa crema en la cara, baja a la cocina y empieza a preparar el desayuno, los cafés,
huevos con beicon y salchichas. Belén mira por la ventana. El día está muy triste
lloviendo a cántaros. Jesús baja a la cocina, se acerca a Belén y le da un beso en los
labios. Jesús se sienta en la silla. Belén coloca los platos del desayuno encima de la
mesa.
-Buenos días bella.-Dice Jesús.
-Buenos días, amor.-Dice Belén.
Belén y Jesús desayunan.
-¿Te apetece que vayamos a ir a dar una vuelta por Londres?-Pregunta Belén.
-Si.-Dice Jesús.
Belén y Jesús cogieron el coche y condujeron hasta Londres. Una vez que llegaron a
Londres aparcaron el coche. Belén y Jesús se bajan del coche. Belén y Jesús se dan un
anduvieron durante un rato largo por las calles de Londres.
-Hacía muchos años que no venía.-Dice Belén.
-Yo tampoco.-Dice Jesús.
Belén y Jesús se paran en una estación de autobuses de turistas.
-¿Subimos?-Pregunta Belén.
-Si.-Dice Jesús.
Belén y Jesús se suben en el autobús de turistas. Belén y Jesús se sorprenden al ver toda
la ciudad desde tan arriba. El recorrido duro una hora y después siguieron visitando
Londres, comieron en un restaurante y por la tarde se fueron a dar un paseo por el Hyde
Park, uno de los parques más emblemáticos de Londres. Estuvieron hasta las cinco de la
tarde y después volvieron a coger el coche para ir de nuevo al pueblo a las fueras. De
repente empezó a llover a cántaros. Belén y Jesús salieron del coche, llegaron a la casa
empapados de agua, Belén tenía el pelo rizado a causa de la humedad y el temporal.
Belén y Jesús se quitaron toda la ropa y la dejaron secar, se ducharon. Belén cogió el
secador de pelo y empezó a secarse el pelo. El secador empezó a echar chispas. Se
empieza a oír un ruido.
-¿Va todo bien?-Dice Jesús en voz alta.
-Si.-Dice Belén en voz alta.
Belén intenta controlar el secador, pero cada vez el secador empieza a descontrolarse
más veces hasta que el secador le da un espejo y lo rompe.
-A.-Grita Belén.
Jesús abre la puerta del baño.
-¿Va a todo bien?-Pregunta Jesús.
-El secador se ha descontrolado, ha empezado a echar chispas de electricidad, me he
puesto muy nerviosa y me da miedo.-Dice Belén.
-Tranquila.-Dice Jesús.
Belén llora.
-Ha roto el espejo.-Dice Belén.
-Tranquila, hablare con mi tía y le pagaremos los daños causados.-Dice Jesús.
-Tenemos que irnos de esta casa.-Dice Belén.
-Creo que está maldita.-Dice Belén.
Belén y Jesús se abrazan, se separan. Al cabo de unas semanas, Belén y Jesús hicieron
las maletas y se fueron de nuevo a Alcalá de Henares, lugar donde residen desde hace
varios años. Tardaron varias horas en llegaron. Una vez que llegaron Belén y Jesús
organizaron su casa, colocaron todo, echaron la ropa a lavar, se dieron una ducha. Jesús
llamo a su tía para avisarle de que habían llegado y que estaban bien, le contó lo
sucedido y parece ser que el secador estaba roto y los desperfectos se pudieron pagar sin
problemas.
-Ya esta todo solucionado.-Dice Jesús.
-Por fin.-Dice Belén.
Belén y Jesús cenaron en su casa y después de cenar hicieron el amor apasionadamente
y durante varias horas. Después apagaron la luz. Belén y Jesús se duermen abrazados.
Los meses transcurrieron. Belén acabo de escribir su nueva novela. Belén llegó a la
editorial dónde había publicado sus anteriores libros. Belén le entrega el manuscrito a
Ana. Ana lee el manuscrito.
-¿Esto es todo?-Pregunta Ana.
-Así es.-Dice Belén.
-Que maravilla.-Dice Ana.
-¿Dónde está este pueblo en el que te has inspirado en contar la historia?-Pregunta Ana.
-Al norte de Inglaterra.-Dice Belén.
-Estuve con mi marido hace dos veranos.-Dice Belén.
-Genial.-Dice Ana.
-Te lo vamos a publicar.-Dice Ana.
-Gracias.-Dice Belén.
-Enhorabuena.-Dice Ana.
Fin.



viernes, 26 de mayo de 2023

Relato 7

 Relato 7: La inmobiliaria.

Escrito por Cristina Garrigós Muro.




Lourdes lleva doce años trabajando en una inmobiliaria. Como de costumbre siempre solía dejar la casa de la Calle San Bernardo nª2piso 3D la última por enseñar. Era muy pequeña, las habitaciones daban a un patio interior apenas tenía luz natural y los vecinos se quejaban porque llevaba años sin estar habitada. Aquel día era lunes y Lourdes tenía una cita con unos clientes para enseñarles la casa.
 -Y bien esto es todo.-Dice Lourdes. 
-La casa nos interesa.-Dice Jaime. 
-Está en una buena zona, bien comunicada.-Dice Jaime.
 -Pero no podemos permitirnos pagar esta casa.-Dice Mar. 
-Losiento.-Dice Mar.
 -Ya van diez este mes que rechazan esta casa.-Piensa Lourdes. 
-No pasa nada.-Dice Lourdes. 
Lourdes, Mar y Jaime salen por la puerta, los acompaña al ascensor. Lourdes llama al ascensor. El ascensor se abre. Mar y Jaime entran al ascensor. 
-Gracias por haber venido.-Dice Lourdes.
 -Gracias a ti.-Dice Jaime. 
- Si me necesitáis ya sabéis donde encontrarme.-Dice Lourdes.
 -Adiós.-Dice Lourdes. 
-Adiós.-Dice Mar. 
-Adiós.-Dice Jaime. 
Mar y Jaime se bajan por el ascensor. Lourdes suspira, se pone la mano en la cabeza, se sienta en el suelo. Trascurrían las horas y Lourdes cada vez estaba más confundida, no sabía que hacer con el piso. Llevaba años intentando venderlo, pero siempre por la estrechez o el precio acaban rechazándolo. Dieron las diez de la noche, Lourdes se levantó del suelo, recogió sus cosas y se fue casa deprimidísima. Lourdes se encontraba en casa con su marido Antonio agente de seguros. Lourdes cenaba muy seria. 
-¿Qué te pasa cariño?-Pregunta Antonio. 
-Hay una casa que no consigo venderla.-Dice Lourdes.
 -Llevó años intentándolo, pero parece ser que no hay manera.-Dice Lourdes.
 -Tiene algo y tengo que investigar que es.-Dice Lourdes.
 -La mayoría de las casas tardó poco en venderlas.-Dice Lourdes.
 -¿Se lo has dicho a los de la inmobiliaria?-Pregunta Antonio.
 -No les comentado nada.-Dice Lourdes.
 -Habla con ellos y coméntaselo.-Dice Antonio. 
-Creo que lo mejor va a ser que me coja un año de ascendencia.-Dice Lourdes.
 A la mañana siguiente Lourdes fue a la oficina. Lourdes entra en el despacho de dirección.
 -Buenos días, Lourdes.-Dice Andrea. 
-Buenos días.-Dice Lourdes.,
 -Me gustaría hablar contigo.-Dice Lourdes.
 -Dime.-Dice Andrea. 
-Me gustaría pedirme un año de ascendencia.-Dice Lourdes.
 -¿Hay algún motivo?-Pregunta Andrea.
 -Necesito ordenar mi vida y hacer cosas pendientes, para luego coger con más fuerza el trabajo de nuevo.-Dice Lourdes.
 -De acuerdo.-Dice Andrea. 
Andrea imprime un informe y se lo da a Lourdes. 
-Necesito que firmes este documento.-Dice Andrea. 
-De acuerdo.-Dice Lourdes.
 Lourdes lee y firma el documento.
 -Ten.-Dice Lourdes.
 -Gracias.-Dice Andrea.
 -Entonces nos vemos el próximo año.-Dice Andrea.
 -De acuerdo.-Dice Lourdes.
 -Hasta entonces.-Dice Andrea.
 -Hasta entonces.-Dice Lourdes. 
Lourdes se fue de la oficina y llegó de nuevo a la casa de la Calle San Bernardo nª2piso 3D tenía una copia de llave y estaba decidida a investigar qué es lo que pasaba en aquella casa, que tan buena pinta y agradable parecía. Lourdes entró en la casa despacio, de puntillas, sin hacer ruido. Lourdes empezó a revisar todo, limpiar el polvo, ordenar todo. De repente recibe una llamada de Antonio. Lourdes contesta.
 -Hola cariño¿ donde estas?-Dice Antonio.
 -Hola he pedido un año de ascendencia en el trabajo y ahora me he venido al piso del que te hablé y estoy intentando investigar sobre este piso.-Dice Lourdes.
 -¿Estas loca?-Pregunta Antonio.
 -Necesito averiguar que es.-Dice Lourdes.
 -¿Y para eso pides un año de ascendencia?-Pregunta Antonio. 
-He pido un año de ascendencia porque me sentía deprimida por el año tan duro que hemos pasado y ya de paso aprovecho.-Dice Lourdes.
 -Haz lo que te creas, pero no llegues tarde a casa.-Dice Antonio. 
-Mañana tengo que madrugar.-Dice Antonio.
 A las ocho de la noche, Lourdes volvió a su casa, le dio un beso a su marido, le ayudo a preparar todo y cenaron juntos. 
-¿Y tu que tal cariño?-Pregunta Lourdes.
 -Bien, la empresa quiere subirme el puesto.-Dice Antonio. 
-Eso es estupendo.-Dice Lourdes. 
-Enhorabuena.-Dice Lourdes. 
Lourdes y Antonio cenaron ensalada. Después de cenar Lourdes y Antonio hicieron el amor. Lourdes y Antonio se duermen. A la mañana siguiente Antonio se levantó a las siete, le dio un beso a Lourdes y se fue. Lourdes durmió hasta las ocho, desayunó a las ocho y media. Después Lourdes se fue otra vez a la casa Calle San Bernardo nª2, siguió investigando. De repente encontró una habitación que nunca había estado, lo intentó de todas las maneras, pero no podía abrirla, metió la mano en el bolso y cogió una tarjeta y abrió la puerta. Aquella habitación tenía imágenes, objetos y todo el material que había encontrado que habla de  Lourdes.
 -No puede ser.-Dice Lourdes. 
-Esta soy.-Dice Lourdes.
 De repente se oye un ruido muy fuerte. Alguien cierra la puerta de un portazo muy fuerte. Lourdes se da la vuelta y mira hacia atrás, echa a correr, se acerca a la puerta y estaba cerrada. Lourdes coge el móvil y llama a la policía. 
-Hola estoy en la casa Calle San Bernardo nª2piso 3, estoy encerrada en una habitación de la casa no puedo abrir.-Dice Lourdes.
 -Tranquila enseguida llegamos.-Dice la policía. 
Al cabo de un rato llegó la policía y hizo un interrogatorio a Lourdes. Después de eso llegó Antonio.
 -Te lo dije.-Dice Antonio.
 -¿Estas bien?-Pregunta Antonio.
 -Si.-Dice Lourdes.
 Lourdes y Antonio se besan en los labios, se separan. Se empiezan a oír ruidos y movimientos raros que llegan desde aquella habitación. La policía, Lourdes y Antonio observan con asombro. De repente llega algo que parecía imposible, un fantasma. 
-No puede ser.-Dice Lourdes.
 -Eres el fantasma de Catalina Cuevas.-Dice Lourdes. 
-Si.-Dice el fantasma. 
-Tengo un mensaje para todos vosotros: no hay nada imposible, existe el destino, existe la suerte, pero no hay nada imposible. Buenas noches. El fantasma se fue.
 -Ahora entiendo porque nadie quiere este piso.-Dice Lourdes. 
Fin.